En el episodio más reciente de America’s Got Talent, los jueces quedaron asombrados por el joven violinista Tyler Butler-Figueroa, quien con tan solo once años mostró una profunda pasión y amor por su instrumento.
A los cuatro años, Tyler fue diagnosticado con leucemia y comenzó un duro tratamiento de quimioterapia. Durante ese tiempo perdió su cabello y fue objeto de burlas en la escuela. Algunos niños incluso lo evitaban, creyendo erróneamente que su enfermedad era contagiosa.
Todo cambió cuando encontró un folleto que ofrecía clases gratuitas de violín en un programa extracurricular. A los siete años, le pidió a su madre que lo inscribiera.
«Cuando toco el violín, puedo olvidar todas las cosas negativas que me han pasado», dijo Tyler antes de su audición. «No quería ser el niño con cáncer, sino el niño que toca el violín».
Según su madre, fue como si «el sol hubiera vuelto a brillar» y ella «recuperara a su hijo».
Tras su poderosa interpretación de Stronger (What Doesn’t Kill You) de Kelly Clarkson, el juez Simon Cowell presionó el Golden Buzzer, dedicándolo a quienes lo acosaron. El momento estuvo acompañado por una lluvia de confeti dorado que llevó a Tyler directamente a las galas en vivo.