En una actuación de unos tres minutos, Gamu Nhengu, concursante de X Factor UK, logra fascinar a Simon Cowell y dar nueva vida a una canción compuesta antes de que ella naciera.
Según Nhengu, de 18 años, cuando le preguntaron por qué quería ser cantante, respondió que quería hacerse un nombre y lograr algo que la gente recordara. Habla con confianza y no parece nerviosa frente a los cuatro jueces. La canción que eligió fue “Walking on Sunshine”, del grupo ochentero Katrina and the Waves. Aunque el grupo es conocido por ese éxito de 1985, no fue un fenómeno de una sola canción; su tema sigue siendo un clásico de los años 80.
Durante su presentación, Nhengu revela que ha hecho algunas modificaciones en la canción. Aunque el público y los jueces sienten curiosidad, no aclara si se trata de un nuevo arreglo o un cambio de letra. Cuando empieza a cantar, no decepciona a nadie.
Mientras los otros tres jueces sonríen, Simon mantiene un rostro serio, como si estuviera de mal humor. Le dice: “Tengo curiosidad por ver qué has hecho con esta canción”.
Aunque Simon mantiene su expresión fría, el público percibe la energía y el sentido del humor de Nhengu. Su interpretación cambia el significado de la canción: mientras el original decía “You’re my sunshine, and don’t it feel wonderful”, su versión comienza con “You’re my sunshine, but you gotta go”.
La canción se convierte así en una despedida amorosa. Nhengu expresa que no quiere pasar su vida esperando a alguien. Su lenguaje corporal, su ironía y su estilo encajan perfectamente con su fuerte carácter. Lleva un vestido largo y una gran flor en el cabello.
Los otros jueces la elogian sin reservas. Louis Walsh dice que tiene “una energía y actitud encantadoras” y la describe como “una artista con alma”.
Simon, en cambio, al principio no parece convencido. Dice: “Para serte sincero, estaba a punto de irme… Ha sido una de las peores canciones que he escuchado”. Luego hace una pausa y añade: “Pero hiciste algo diferente con ella. Me gustas.”
Al final, los cuatro jueces le dan un “sí”. Simon incluso exclama: “¡Un millón por ciento sí!” — demostrando que arriesgarse puede ser la mejor manera de brillar.