Se sentó con una mezcla de nervios y anticipación, su largo cabello oscuro cayendo sobre sus hombros como una comodidad familiar. Cuando la máquina de cortar comenzó a zumbar, cerró los ojos, sintiendo cada mechón caer. Al principio hubo duda, incluso un toque de emoción, pero pronto se transformó en una calma aceptación.
Con cada pasada, soltaba —no solo su cabello, sino también viejas versiones de sí misma. Cuando la transformación terminó, abrió los ojos y encontró en el espejo un look audaz y moderno. Su corte corto y elegante irradiaba fuerza y distinción. Lo que comenzó como un salto de valentía terminó como una celebración de la reinvención.